viernes 4 de septiembre de 2009

Cuando el negacionismo surgió como una especie de movimiento literario en Bogotá (Colombia), uno de sus mayores impulsores fue nuestro invitado en esta ocasión.
Fue él quien más aportó al concepto –contradictorio– del negacionismo. Acuñó la frase la imaginación al servicio de nadie como definitoria y definitiva.
Era, por así decirlo, quizá el elemento más interesante de los cuatro que, en principio, bajo la insignia de negacionistas nos reuníamos.
Luego vino su disensión del grupo en medio de discrepancias y desencuentros, propiciados en muchos casos –es lo más lamentable– por elementos ajenos, como los retrógrados estudiantes de literatura de las diferentes academias que veían en nosotros individuos demasiado inquietantes e inclasificables dentro de la taxonomía aprehendida de sus equivocados maestros, con un potencial peligroso para ellos: explosivo.
Pese a su displicencia característica que incluso desencajaba en la exultante irreverencia de los otros, su voz siempre se hizo oír y es una verdadera lástima que no haya tenido antes su merecido espacio aquí. Sea, pues, este el momento de resarcir tan craso error.

En aquella época


Araboushim Arkhipov


DECLARACIÓN DE AMOR ETERNO VÁLIDA POR UNA NOCHE

Somos tan diferentes; como pensar y soñar.

Por eso debemos inventarnos la cura para el amor, esa estúpida adicción a las promesas que la gente padece toda su vida.

Debemos dejar una ventana abierta en el paraíso para que Dios pueda escapar del tedio.

Haz de cuenta que este es un casting para una película porno escrita y dirigida por Sigmund Freud. Nena, no te ofendas pero no necesito nada más de ti: Yo soy el único lugar donde las cosas del mundo todavía crecen para mí.

No quiero hacer contigo burbujas con el tiempo, ni mirar directo al cielo mientras llueve. Sólo quiero cerrar los ojos, reírme ebrio y sin sentido; asfixiarme lentamente en tus vapores mientras el mundo desaparece. Debemos sepultarnos en cada uno de los poros de nuestras soledades.

Esta noche no encontré un lugar para gritar
Pero estás tú.

Esta noche no había otros niños suicidas para columpiarse en el vacío
Pero estás tú.

Esta noche morirá otro perro en la avenida
Pero estás tú.

Esta noche se le acabaron los sedantes a las musas
Sólo me quedas tú.


HAIKU DE LAS 5 MENOS CUARTO

Soy un Buddha junkie
para que el Nirvana que llevo dentro
nunca colapse,
necesito inyectarme cada día
3 pájaros disueltos en un haiku

Cambié mi alma
por una larga canción
de Sonic Youth

Ahora, necesito de alguien
que pueda escuchar
cómo llueve dentro de mí


LAPSUS

El poema salta de libro en libro
Como la muchacha del trapecio
Que no puede permitirse el lujo del olvido
Omar Ortiz

Puedo no decir nada
si quieres
sólo estirar mis dedos
y tocar sutilmente tu boca
como quien intenta acariciar un pez
sin que se marche

Prefiero el silencio
porque soy un mentiroso
de poca monta

No puedo decir amor
no puedo decir siempre
no puedo decir nunca

Busco esa felicidad absoluta
que consiste precisamente
en aprender a prescindir de ella

Las demás felicidades
son los dientes afilados
que la gente les pone a sus promesas

Por eso me refugio en el silencio

Pero cometí el grave error
de ponerle dientes para que me cuidara
y ahora tengo que escribir
darle de vez en cuando
algo que comer
para que no me muerda.


NULIDAD

Duermo tranquilo
con mi boca abierta
el cielo
todo blanco
es nuestro

estaremos aquí por siempre
como el hambre de los muertos
como los niños perdidos
que se van de su casa


PANTOPÍA

Digo lo que he olvidado.
Jaime Sabines

Antes que Dios
estuvo la Nada
el temor a Dios
es el temor a la Nada

Yo siempre estuve enamorado
de todas las cosas
inclusive antes
de hacerlas nacer

Yo sospecho que en el todo
no se encuentran cada una de las cosas
por eso las persigo por aparte

Yo las sigo
a través del laberinto que soy
y cuando las consigo
me refundo en ellas

porque no puedo renunciar
ni a una sola de todas las cosas
ni a los instantes de cada una de éstas
soy la criatura
que no hace parte de sí
porque hace parte del todo

un fantasma de mi ausencia
la nada antes de la nada misma

Tampoco hago parte
de las apariencias
de las palabras que se destruyen
unas a otras
de la perpetua guerra de quien vive en ellas
y que por no saber callar
perece

La muerte va tan rápido
que a veces se le confunde con la vida

El pensamiento es inmóvil
como el miedo
dejemos morir a los sabios

La conciencia sólo desciende
hasta los infiernos de la luz
el paraíso en la penumbra
no está asequible a las preguntas

Todo lo que soñamos
es sutil hipocresía
una partícula impura en el silencio
una atmósfera asfixiante
en donde intentamos contraer
un universo que se expande

El vacío va tan rápido
que a veces se le confunde con la existencia

Habito en los matices
de lo ausente
sonrío en el resplandor
de la oscuridad
corro en la dirección de la incertidumbre
estoy vivo como el óxido

Para que creer si puedo inventar
para que orar si puedo respirar

Confío en mi tacto
pero desconfío en lo que toco
guiño el ojo como un gigoló nihilista
al cadáver de las musas

Dios no es “todopoderoso”
definitivamente
le resulta imposible desaparecer

(Pero cuando desaparezca el hombre
también desaparecerán todos los dioses)

He notado que al pájaro
no le importa ser un pájaro
porque si fuera un árbol
habría otro árbol
que tomaría su lugar de pájaro
pero el hombre ha inventado los lugares
por la misma razón
que ha inventado los espejos

Yo sé que todas las cosas me traicionan
pero yo me sé mentir mejor

Soy un poco de ese todo
que es la nada
la pereza que me salva
de tener que hacer la luz
y de resucitar

Mis necedades
son como el olvido
matemática aplicada a los poemas
conozco la distancia exacta
entre el espejo y el reflejo

(En cambio Dios olvidó el término
en la ecuación para enseñarle
al olvidar al Big-Bang)

Me cuesta aprender
cosas simples
como por ejemplo
que mil mujeres
no equivalen a una gran mujer
ahora tengo
esta soledad de mil demonios

¡Que se vaya el amor
y su carnaval de imbéciles
a enterrarte viva
en otra parte!

Ya no soy el buen ladrón:
quiero todas las cosas del mundo
esas que ni siquiera Dios conozca
en unos años
seré más viejo que él
y ya no habré
de temerle al viejo miedoso.
***

Durante una lectura de poesías en aquella época

EL RESONAR DE LOS COLUMPIOS

y sin embargo he vuelto a casa,
no como el hijo pródigo
sino como el hijo de nadie.
Gonzalo Arango

Yo tenía necedades abundantes y bien puestas, como eso de soñar pájaros secos adornando las ramas secas de mi árbol seco, en plena fiebre por la primavera. Yo me quedaba en la esquina del salón de baile hurgándome la nariz y haciendo bolitas de erudiciones, vanidoso de mi soledad. Yo no hacía caso a las miradas ni a los reproches de los que habían aprendido a sonreír. Yo cerraba los ojos y sentía la savia correr en mi memoria, sentía ensamblarse en mí el oleaje, sin conocer el mar. Yo no solía sustentar mis obsesiones ni mis sueños, no sabía lo que era un pie de página ni una oración a Dios. Yo no necesitaba escribir para entretener la muerte. No necesitaba amar para enfrentar la muerte. Yo estaba solo, refugiado tras mi piel y mi extraña conducta, yo averiguaba de qué estaba hecha la vida cada día y no me costaba trabajo cada noche olvidarlo, quería parecerme al silencio. Yo no quería crecer, estaba cansado de tanto nacer. Según mis amigos imaginarios, yo era el más inteligente, el más haragán también. Yo los veía jugar, correr, cantar alegremente en sus inexistencias, pero yo no, yo quería ser como el silencio. Un día, me saqué los dedos de la nariz y dije en mitad de la cena “mamá, cuando sea grande yo quiero ser como el silencio”. Desde ese día tuve que escuchar las prédicas de “lo corto que es el tiempo” hasta el vómito. Me internaron en éste, que no soy yo (yo quería ser como el silencio), me dieron la bendición, las excusas y el miedo. Me hicieron prometer que no volvería jamás a jugar con esos niños sucios-invisibles, hijos de mí mismo. Me dieron un mundo hecho, le enseñaron, al fin, a sonreír a todas mis sospechas. Y cuando no soportaba más esta mentira, y tenía que vomitar la letra de “The crystal ship” por la ventana, o golpear el rostro de mi padre y correr a buscar un lugar donde llorar, lejos de la conciencia, me castigaron brutalmente con palmaditas en la espalda. Ya no volví a meterme los dedos en la nariz, ya no me sentía vanidoso de mi soledad. Todo se resumió de repente a escuchar susurrar las sombras de mi habitación e inundarme de canciones y de drogas. Huí de las garras de la realidad por un buen tiempo. Aun miro para atrás. La realidad es tan sólo la muerte disfrazada, y me puse en la tarea de desenmascararla: me autoproclamé revolucionario. Pero los revolucionarios hacían demasiado ruido, no querían ser como el silencio. Lo mismo los poetas y los psicópatas: Todos querían acreditarse ante la eternidad. Pero la eternidad era otra vez la muerte disfrazada. Me encerré entonces en una lejanía misteriosa, parecida a la locura, pero no llegué hasta la locura, porque para ese entonces la locura también era un cliché: cualquiera puede conseguirla, mezclando un poco de bazuco y ron de contrabando. Una noche desperté, y encontré al abrir los ojos el cuerpo de un niño sudando frío. Le toqué la frente para ver si tenía fiebre, y al primer contacto, me desperté invadido por la ciudad, caminando afanoso hacia una entrevista de trabajo, lleno de esperanza, seguro de mí mismo, con la mirada clara de los iluminados por Deepak Chopra, con la carta de recomendación en el bolsillo: Un día los enemigos de mis amigos imaginarios, imaginaron las multinacionales.


GESTICULACIONES QUE REMEDAN AL AMOR

Es el mundo enojado con mi risa
Alejandra Pizarnik


En las ciudades rondan noche y día páginas en blanco, arrastradas por el viento hasta que las deshace la lluvia. Y las personas hablan y hablan pero no dicen nada; van rodando por el mundo hasta que las diluye el tiempo. La tierra gira silenciosa en la inmensidad, y yo acá metido en medio de una minucia y su ruido sin sentido, su ruido de nadie. Los borregos sonríen ante el espejo, donde se acicalan su estupidez, sus esperanzas. Son como soldados desnudos que marchan hacia Dios comandados por el miedo. A mí me parece que el cielo es un vejestorio azul, que pronto exhalará su último aliento. Por eso fabrico trincheras en mi cama, me aprovisiono con palabras, licor, canciones y drogas; para cuando convulsionen todos los pájaros, y no quede tiempo de llorar, de correr o de arrepentirse. Pero no quiero mujer alguna en mi trinchera. Aunque pueden visitarme cuantas veces quieran, preferiblemente los sábados en la noche, y frotar su cuerpo contra el mío hasta que no salgan más pájaros de nuestras soledades. Luego deberán odiarme. Porque detesto ese amor que promulga, ese lugar en clase turista, donde viajan los que han ahorrado toda su vida a cuenta gotas, en ese cerdito plástico que les dieron por corazón; yo prefiero llegar al amor a pie y preguntando. Yo con los mapas, me pierdo. Las promesas de amor hacen cagarse de la risa a mis poemas. Tampoco tengo miedo a condenarme. No se puede condenar a un niño por no haberse lavado las manos, por robar flores del jardín del edén para dejarlas secar entre sus revistas de pornografía. He quemado los libros para revolcarme en la ceniza. He escuchado atentamente la llovizna, y degustado el olor del asfalto mojado, mientras todas las madres del mundo lloran desconsoladas como idiotas.


PEQUEÑA APOTEOSIS
(Léase bajo los efectos del tema “Small Apotheosis” de David Lang)

Parpadear. Quién iba a pensar que parpadear pudiera ser algo peligroso, una trampa. Pero ahí estaba ella, parpadeando. Y a uno que se le olvida por un momento lo que cuesta enamorar a la soledad por años, y zuas!... un parpadeo y ya no quiere uno estar solo nunca más. Quiere uno poder aparentar que no ha estado huyéndole a las sonrisas fáciles, combatiendo a Dios y al Capital, haciéndole la necropsia al amor. Pero no se puede, menos cuando ella sigue parpadeando, y tan cerca. Así que lo mejor es declararse ausente en el fondo de la ausencia de la gente que tanto ruido hace alrededor para no sentirse ausente, y guardar silencio mientras ella dice algo acerca del mundo y vuelve a parpadear. Si uno rompe el silencio se arriesga a decir alguna estupidez, porque uno está ahí, tratando de lidiar con su parpadeo y no puede pensar muy bien. Y así es, ella me pregunta algo sobre el mundo (parpadeando) y yo (que aún estoy a la espera de mí mismo) digo lo que cualquier imbécil diría, o no cualquier imbécil, un imbécil que ha estado combatiendo a Dios y al Capital y haciéndole la necropsia al amor, en vez de perfeccionar la sonrisa fácil y las frases de cajón que tanto divierten a las chicas. Y como diría Vicente Huidobro, la poesía es un atentado celeste, y uno se siente como un criminal, sabe uno que la ha cagado dejando ver que uno todavía es el niño que enterraba moscas en la tierra para que se convirtieran en arañas. El niño que se escondía bajo la mesa para que nunca lo sacaran a bailar. Ahora que se ha dado cuenta que no soy más que un niño, me tratará como tal, y ya no podré besarla esta noche… qué mierda. Pero es tarde para arrepentirse, ahora se sabe que soy un niño enamoradizo, y que las moscas, por más que se les quiten las alas antes de enterrase, jamás se convierten en arañas. Así que ella me mira con cara de “Dios no ha muerto y por el contrario es el asesor oficial de los más grandes capitalistas del mundo… ¿a ver culicagado?”. Cómo me arrepiento de haber leído a Marx, que de seguro nunca fue exitoso con las chicas. Pero qué le hacemos, no ando de turista por la existencia, ni mi alma es un souvenir, ni me tomo fotos para comprobar que la felicidad existía siquiera hace unos años. Yo ando evadiendo al resto, que se quiere apoderar de mí, y las chicas que me acompañaron en la fuga, en la búsqueda del olvido de mí mismo, se cansaron y se sentaron, y se quedaron sentadas. Yo no miré nunca atrás, porque de seguro parpadeaban, y me hubiera quedado allí sentado con alguna de ellas, como me pasa justamente ahora. No es la primera vez que estoy con una mujer hermosa, me digo, debo cambiar la estrategia. Debo mantenerla un tiempo lejos, para que sumergida en la distancia, y crea que este niño crece. ¿Debo luego hablarle de amor?... Caray, pero si lo tengo descuartizado sobre la mesa de autopsias de la razón. No, no, no… mejor no le hablemos de amor, de ninguna forma voy a resucitar a ese monstruo. Por un momento creo hallar la estrategia, así que la miro confiado a los ojos y… maldita sea, vuelve y parpadea, y sonríe y se arregla el cabello y… ¿cuál era la nueva estrategia? ¡Mierda! Sí, definitivamente sí. A Marx se le olvidó un cuarto tomo sobre el amor, que creo yo, es más peligroso que el mismo capital. Ella resultó ser todo un mercado celestial bursátil y yo con estas ganas de distribuirme por el universo hasta desaparecer. Me iré de pérdidas, me quiero ir de pérdidas. La invitaré algún domingo a escuchar algo de jazz, eso sí, con unas 20 gotitas de clonazepan en la cabeza, para poder lidiar con el efecto de su parpadeo, y lo más pronto posible, le escribiré un cuento breve, quizá como éste, para que se dé cuenta que el niño debajo de la mesa, por lo menos, sabe escribir.

TEST DE RORSCHACH

We're trying for something
That's already found us.
Jim Morrison

—Mira sus rostros y dime qué ves.
Yo veo alas de mosquitos apiladas meticulosamente. Tienen cara de nunca haber escuchado atentamente el viento. Tampoco creo que se hayan arañado con la hierba seca su dorso desnudo. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado muy ocupados ante el espejo.
—Mira ahora sus maneras y dime qué ves.
Ahora veo polillas alrededor de un foco fundido. Tienen cara de nunca haber olfateado el agua. Tampoco tienen cara de haber fumado telarañas. No, definitivamente no. Tienen cara de haber estado arrullando su miedo con el susurro del tiempo.
—Ahora, mira sus huellas y dime qué ves.
¿Sabe? Alguna vez soñé con sus huellas, doctor. Las seguí y me topé con una gran charca de vómito. Al acercar mi nariz, me di cuenta de que eran palabras. Palabras y sonrisas. Palabras de esas que usan los “hombres de palabra” y sonrisas de esas que usan las mujeres sin palabras. Vi niños caminando sobre la charca (al estilo de Jesús sobre el agua) tapándose la nariz. También alcancé a distinguir algunos antidepresivos sin digerir en medio del vómito.
Entonces, a la siguiente mañana me topé con esta sensación al despertarme, con estas ganas de sacudirme y perseguirlo todo, perseguir algo, no sé, cualquier cosa. Me levanté con el escalofrío de los dichosos. No se me pasó con una canción de Sonic Youth. Entonces supe que era grave, doctor. Supe que habían entrado en mí las primeras preguntas. No sé por dónde se colaron, pero ahí estaban aguijoneándome el frágil cascarón de mi silencio. Irrumpían en mí con la fuerza de la fe o del aburrimiento, y no se detenían en su estridencia; querían respuestas. Pero yo sé lo peligrosas que son las respuestas; basta con asomarse por la ventana un domingo en la tarde y ver lo que las respuestas han hecho con la gente. ¿Sabe, doctor? Yo de niño pensaba que las preguntas y las respuestas eran enemigas. Que nuevas respuestas mataban las preguntas antiguas y viceversa. Pero fíjese que no, ahí estaban esa mañana las preguntas exigiéndome respuestas… ¿Acaso serían preguntas suicidas, doctor? ¿Preguntas que acudían a mí por la eutanasia, por una respuesta?
Ahora que lo pienso mejor, tal vez yo no sea un paciente sino una mancha de esas del test de Rorschach, y habrá que preguntarle al mundo entero qué ve cuando me ve. Tal vez ese sea el significado de la charca de vómito en mi sueño: “Un mar de vómito interrumpe tus sueños”. Ahora todo está claro, ya no hay preguntas ni respuestas en mi cabeza. Lamento haberle hecho perder su tiempo Doctor, espero que sus miedos no se hayan despertado. Yo me retiraré en punticas de pies, como parten las cosas que van hacia el olvido. Mejor, haga de cuenta que nunca estuve aquí, si es que estuve.
—Pero joven, aún no hemos hablado de sus serios problemas con la gente.
Doctor, tranquilícese. Voy a estar bien. Recuerde que soy una mancha. Ahora, por favor, retírese de la ventana, regrese a sus libros y déjelos seguir su paso ruidoso mientras desaparecen en silencio. Déjelos en su imparable prosperar de no nacidos, en su incansable cacería de días soleados. Deberían cansarse algún día de los días soleados. Cuando eso ocurra y vengan aquí a consultarlo, recomiéndeles el asesinato en masa.


VACAS Y ANFETAMINAS

Prefiero que la gente me recuerde por mi ausencia. Poder estar presente en todas partes como todas las ausencias. Prefiero que la gente no me hable, que no se acerque a contarme acerca de sus cosas vacías, de sus cotidianidades antipoéticas, que no se acerque a hablarme con vanidad acerca de sus almas calvas. Prefiero que la gente me mire como quien mira a un perro lleno de manteca deambulando a medio día. Prefiero una mirada de soslayo, un gesto de disgusto, a una sonrisa imbécil y una mano vacía que se agita en el vacío.
En otras palabras, prefiero la ausencia de la gente, prefiero las vacas y las anfetaminas.
Evito a toda costa la ternura en las mujeres. Esa empalagosa nimiedad que se te aloja en la médula y que te da ganas de ponerte a vomitar conejitos. Prefiero que todas las mujeres me odien. Prefiero amar a todas las mujeres. Prefiero pensar en nada a pensar en ti, o en qué ponerme mañana. Prefiero la tristeza muda de no tener nada extravagante en que pensar. Prefiero las mañanas ebrio que a tu lado. Prefiero la sombra del árbol a la luz del escenario. Prefiero que abras los ojos a que abras las piernas. En otras palabras prefiero no tener al amor de aliado.
Evito a toda costa la esperanza. Esa espantosa sensación de cuando Dios te acaricia las bolas. Prefiero que Dios exista en otra parte. En un lugar donde no pueda expulsarme del paraíso. Prefiero a las serpientes desnudas. Prefiero a Eva al carbón y con la manzana en la boca.
En otras palabras, prefiero la ausencia de mí. Prefiero las vacas y las anfetaminas.

lunes 3 de agosto de 2009


Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque hemos procurado enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.

Ofrecemos pues la quinta y última entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).
ESCO-P(O)ETAS PARA UNA MUERTE EN VER(SOS) B-A… L… A (2006)

MANUEL TZOC

Manuel Tzoc (1982) Personaje en formación artística que gusta de asistir a las VINO-exposiciones, aparte artesano para ganarse un poco de Money.

El autor recomienda: SIENTAN EL POEMARIO LEYÉNDOLO EN UNA TARDE TRISTEMENTE GRIS.

Basquiat-Riding with Death



Esco-p(o)etaS Para uNa MuErtE En ver(SoS) B-A… L… A

manuel tzoc


Un pequeño y pálido
poema soy
–que nunca dijo nada–
y que se quiere borrar
llorando

***

–Gillete–
Un ALGO me posee
cuando me encuentro solo
un ALGO me amenaza
ALGUIEN te cohabita
pirañas en el estómago
se aglutinan en la garganta
un espacio de muerte circulante
te encapsula

Habrá que seguir YA NO SIGUIENDO
habrá que vivir YA NO VIVIENDO
habrá que sentir YA NO SINTIENDO

Habrá que comer
cagar
dormir
escribir (la siguiente línea)
de este poema enfermo
o no quiero
o no puedo
o TODO es inconcluso

Un ALGO me amenaza… un ALGO

***

El beso de la muerte
tiene la máscara del santo
aliento de frambuesa
y
zapatos de tacón

***

Mi ella dice:
Oye tú
el que me lee
al que le canto con palabras infernales
te confieso
que tengo un miedo
de no poder tener miedo
o tener demasiado
esta noche no puedo dormir
estoy con los ojos abiertos por dentro
nageles de ceniza me sueñan muriendo
sumergida en jardines de mar
no es nada
es mi yo desolado
frente a los seres ciegos
y las cosas giratorias
¿por qué caigo cuando escribo
y te leo?
estaré bien
ES MENTIRA

***

Te das cuenta
de que estás
te sentís
–solo–
porque cuando estás solo
prendés la t.v.
la radio
jugás play-station
platicás con tu chucho
vas al internet a chatear
hacés llamadas telefónicas
le das no sé cuántas vueltas al parque central

O te ponés a escribir poesía

***

La poesía destruye al hombre
Leopoldo María Panero

Me están matando las palabras
que aún logro descifrar
un buen poema
es el que sale con negro llanto
derrota y frustración
laceración desesperada
unos pájaros llevan signos oscuros
en sus picos
Sade quiere ser mi sombra y mi silencio
estoy encerrado entre rejas hechas
de palabras

(PERO SÓLO SON HERMOSOS
LOS QUE MUEREN DE SU POESÍA)

***

Soy asesino
placer solitario y doloroso
de darse muerte
paso
a
paso
no hay nada más hermoso
que tirarse al suelo
y arañarlo con el llanto
darle de golpes
hasta hacerle escupir
todos los por qués

***

¿Sabes del llanto interminable
frente a un poema?
sílaba a sílaba
escarba la memoria
viaje interno
de cuchillos transparentes
encuentro y desencuentro
en imágenes mortales
inevitable temblor de pupilas
al leerse

Una pluma nerviosa y violenta
me va partiendo en dos

***

yo contra el poema
que nunca he escrito
(que existe
pero que no existe)
duele mucho
cuando sentís mucho
pero es bueno padecer patologías
para por lo menos
hacer algo en un papel:
un dibujo de niño
una nota delirante
un poema que no muere
que nunca morirá

(QUE SIEMPRE RESUCITA A SU LECTURA)

***

Triste tristeza entristecida
no puedo dejarte encerrada
en los muros de un sueño
dale
y embargará mi rutina

De dónde provenís tristeza
mi muy pesada tristeza
adherida a mis zapatos
de individuo
colectiva
sentada en los bancos de los parques
disuelta en la sopa fría de la mesa
oculta entre páginas de libros
presente en los recibos de alquiler
en las facturas de supermercado
en mi chaqueta negra del 60

Por instantes grandota
por instantes chiquita
tristeza
estás
sola
callada
perdida

Apártame de todos
ahora
ellos ya no existen
ya no chingan
ya no duelen

Tristeza –hermosa compañera
de todo y nada te apoderás







***

Habitante del globo materno
antes de que nazcás
te presento el mundo
con muchos de sus hábitos ajenos:
el hambre atrapada en una lata de frijoles
ansiosa te espera la mano pederasta
desperatrás al incesto
que dormirá a la par de tu habitación
la inocencia estalla en segundos

Te llenarás de amigos de infancia
juegos electrónicos
caricaturas
y de libros
que 2 + 2 es igual a 4
que salen pelos en la mano si te masturbás
que hay alguien que se llama Dios

Te darán refugios musicales
y recuerdos fusilados
¿entenderás el amor?
Y a la fuerza tenés que ser alguien en la vida
Ideologías y consuelos temporales
–la poesía ya no salva a nadie–
será mejor caminar junto a los perros

De nuevo harás amigos falsos
ahora con e-mails
cervezas
y uno que otro vicio
el cuerpo pedirá sexo
¿y entenderás el amor?
y con tus 23 inexplicables años
dirás:
¿por qué al final de cuentas
te sentís tan solo?

***

Por hoy
y por siempre
sólo creo en la autodestrucción
caerán mis dulces gusanos
esta tarde sobre el asfalto
soledad
homicida perfecta
ayer/gris recuerdo
cuando me ponía la falda de mi hermana
los tacones de mamá
y jugábamos a tocarnos con mi primo
ayer/recuerdo no muerto
vos encendido/amado
yo olvidado/herido
erido
rido
ido
do
o

***

Mero sexo
el beso mecánico
la paja
el voyeurismo en los baños públicos
los padrotes
la “acabada” en 27 segundos
los fetichismos
el sexo oral en los cines porno
la película triple x en la tele
el sexo etílico en moteles
el semen asqueroso

Ni mierda
sin vos –H–
cuándo putas
voy a volver a Sentir Algo

***

Me duele
un maldito tipo a quien amo
(que por supuesto no me ama)
rencor rencor rencor
la puta que se insinuó
(y no me la cogí por ser hueco)
las varias vergas que he mamado
los desgraciados domingos-lunes vacíos
el llanto diario frente al espejo
los antidepresivos no funcionan
(o no quiero que funcionen)

Tragar alcohol a sorbos
(o de a vergazo)
leer a la Pizarnik en algún parque
después
no saber adónde dirigirse
pasar bolo entre multitudes
acabar pajeándose
viendo pornogay en un cibercafé

--------------------------------------------

Verse
solo y más solo esperando
el bus que me lleve a casa

***

El smog en los gestos
tráfico de luces
y de pasos –vos en mi mente–
mientras
alfileres de agua caen
acarician la ciudad

***

Sólo ruido

Hay un eterno desencanto
en ni lama
el miedo dentro de mí
me aterra
el pulso de la vida se detiene
nunca

(NUNCA HUBO PASOS)

***

Es imposible
amarme a mí mismo (y los otros)
dolerme
algo que siento y conozco
por eso
no hay que creerse el sonido de la risa
lo feliz
esconde oscuras intenciones
mejor háblenme de lo que no puedo ser
que no pasa nada con lo mío
o que el final
es andar por túneles a solas
regálenme un grito en una bolsa
para después soltarlo en un vacío

Veo una luz
descendiendo dentro de las sombras
se derrumba
inútil todo
los niños esperanza comen sobre cráneos
toda palabra está perdida

y vos
¿QUÉ ME DAS PARA CALMARME?

***

Hay un ser petrificado
en cada ventana de este bus
en el triste recorrido
de preguntarnos quiénes somos

La gran mueca urbana
nos brinda una sonrisa

Esta terrible ciudad
impone su desierto nocturno
–edificios y fantasmas–

La indolencia de las transeúntes
duerme en los congelados artefactos
enroscada la nostalgia
en la cuerda telefónica

Piensan
mañana
el día abrirá su hocico de fiera
mostrará sus segundo afilados
y se deleitará
con nuestro hastío
rutinario

***

La Gran Ciudad

Yo te pienso
desde mi falsa ciudad
–ciudad sin asco–

Conjunto de autómatas idiotas
en buses
en fábricas
y comercios

En cada esquina
gritos de semáforo:
rojo = sangre
verde = atraso
–ácida ciudad naranja–

La Eterna Primavera
defeca por los aires
y la acera

Desde aquí
te pienso

en una ciudad podrida
-ciudad alivio–

***

El bus
y su ruta sin sentido
yo leyendo a Pessoa
“No soy nada…” ah!!!
de repente se suben
los que quieren cambiar el planeta
–que cristo les ama
…“Nunca seré nada”…
–no me ignoren leyendo
…“Aparte de eso, tengo en mí
todos los sueños del mundo”…
–que una moneda, que por una golosina
¡qué mierda!
nunca dejan leer en paz

Me bajo del bus
y siento un dolor
pero un dolor en el trasero

Este bus se tardó demasiado

***

Ella-Él. EL OLVIDO. LOS OLVIDADOS. OLVIDABLES. Ella-Él DESOLACIÓN por siempre. SOLEDAD. La que Sintió no sé cuántas CARTAS sin respuesta. La que hizo una MAR con sus LÁGRIMAS, LA AHOGADA. La que terminó ESCRIBIENDO dentro de su PIEL, LA MUTILADA. Él, el CADÁVER sonriendo caminando. Él, el de la SANGRE LILA, el de los OJOS lila. Él, al que se le sale una voz POEMA del pelo engusanado cuando BESA. Ella-Él, los que tienen MIEDO a quedarse SOLOS (pues el PELIGRO es UNO mismo). Él = la noche. Ella = el silencio. NOCHE SILENCIO. Ella, que de pequeña INVENTABA mundos fantasías debajo de su cama con demonios ANGUSTIADOS. Él y su regresión a la INOCENCIA. MEMORIA de otro siglo. Niño LLANTO PERDIDO en una CIUDAD LLOVIZNA. Ella, la hermosa TRASTORNADA recogiendo MARIPOSAS PUTREFACTAS en un bosque NOCTURNO Y ENJAULADO. Él, solo él, desnudo en un DESIERTO, él es el desierto y su desierto. Ella. Ella. Siempre ella y nada más que ella DEGOLLADA por anillos invisibles y flameantes en el CIELO. Él, el que extraña AL AUSENTE en el muelle de una playa NEGRA Y CONGELADA. Ella, la que espera petrificada (ENAMORADA) ALGO ALGUIEN NADIE en su VENTANA. Ella la del carrito. Él, el de la muñeca. ABANDONADOS en el patio de su casa. La REINA-REY del planeta TRISTE (encapsulado). La DEFORMADA por el tiempo. El ATORMENTADO por sí mismo

Ella de… Él de… los VACÍOS VACÍOS

lunes 20 de julio de 2009


Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque procuramos enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.
Ofrecemos pues la cuarta entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).


RITMOAMORFO (2006)

MARTES (MARLON SANTOS)

Marlon Santos (Martes) (Guatemala, 1988). Poeta novel, asistente al taller permanente de poesía del colectivo Folio 114, diseñador gráfico y publicista, estudiante de arquitectura de interiores. "En la búsqueda de una verdad más profunda del lenguaje, el ritmo amorfo construye y reconstruye imágenes en torno a un airada protesta en contra del moralismo excesivo, predominante en la sociedad guatemalteca, alrededor de temas sensibles en el autor como el amor/des-amor, la soledad y la desesperación ante la búsqueda de un futuro prometedor no predecible en un mundo desconocido".

Ritmoamorfo

Martes


Tengo en
el cuerpo
mil cicatrices
en el cuello
en las manos
y en el falo

Tengo cientos de sueños
uno por uno
atravesados
todos jodidos
en medio del tráfico

y el futuro

¿DÓNDE?

***

1.
Yo soy
un poeta
–anónimo–
salido de
un mundo gris
underground
con olor
a orines
y lleno de
edificios viejos

2.
Acostumbrado
a sonrisas
–falsas–
a caricias
–extrañas–
y
con
el
alma
mil veces
–masturbada–
soy una
simple flor:
sin pétalos.

3.
Tengo ganas
de saltar
para:
mañana dormir
dormir en paz
tengo los ojos
“rojos”
tengo la conciencia
“irritada”

4.
Yo soy
un poeta
humano (casi un chango)
que sueña con amar
sin dolor
que sueña con
tus ojos
que sueña
con vos

MARTEANASIS COLECTIVA

(1)
Es
y dos puntos
marteanasis colectiva
es ácida, es cuadrara
(con todo y raíz-sin límite
y mucha razón…)

(2)
He aquí
que mi cielo
y mi infierno
en una sola teoría de X y Y
+ jugo de limón

TA – RaráRARA – TA – TA- Tatáta

(3)
Claro,
así es como nace
y suele ver el sol
he aprendido a no
hacerlo todo negociable
y tampoco vendible.
Hay chela
y unos lindos ojos
diciéndome adiós
¡Ay, qué lindos ojos!
¡qué lindos ojos
por Dios!

Lucha de fuerzas
que se atacan y se muerden
la vida cela a la muerte.

(1)
Engranar
la vida en sueños
y maquinarla
en letargos de amor

(2)
Almorzar flores
y cenar besos (tuyos)
para ser feliz

Con mis latidos
en tu vientre

Tu piel, tu cabello
tus sonrisas y en los
labios del deseo: tu pasión

un selenita perdido
en Saturno
aros–aros–más aros

Josefina es una niña del todo linda,
Juan es un cancerbero

VELEMOS A JUAN
VELEMOS A JUAN
--------------------------------------

GRACIAS POR LLAMAR

Todos los días de Dios
todos los ruegos del alma
crecen en sueños de piedad
¡piedad humana!

Camisas negras
suscitan cuellos blancos
y ya viene cayendo la ciudad
tornasol de vida.

El viento ríe
entre las ventanas
después que el cielo llora
porque otro hijo ha muerto.

El malestar las pupilas
la confianza en los pies
aplomados.

Del cielo cuelga una araña
junto todo el amor
perdido
y toda la felicidad deseada
¡felicidad humana!

Esto es una veleta
gira
sopla
se mueve.

(1)
En las líneas
de mis manos se ven
impresas la rabia y el dolor.

(2)
Se corre la azul cortina
telón teatral de mi vida
una semilla de inocencia
para mi cruz.

(3)
Mosaicos rojos
martes de carnaval
miércoles de ceniza
mis ojos son un pedestal
para tu ironía.

(4)
Un agujero negro
que atraviesa
rigurosamente el esternón.

(5)
Milicia ladina
en contra de nada.

(6)
Arcoíris coyuntural
ojos de sicodelia.

Me dan
unas terribles
ganas de llorar.

Quinientos años
con la piel engullida.

Nubes
sueños de un pasado mejor
consanguínea la fe
flores de muerto
y un ballet de moscas
armonizando la reunión.

El cajón gris
y las células muriendo
dentro de él
corto-circuito estructural
compases de réquiem
tu aliento en mi cuello
y mis manos auscultando
tu pelvis
para arrodillarme
ante ti
sin necesariamente tener
que pedir perdón.

Es un alto
una luz roja que palpita
porque la muerte nos cogió dormidos
(como quien sueña con un futuro
predecible)
nos cogió dormidos
y ahora descansa a la diestra
de nuestros miedos
guardada en un cajón
vestida con su mejores galas
llena de lágrimas
que hacen silencios fúnebres
floreada
feliz
desquebrajada
burbujea en los ojos
la tristeza.

Tus manos son relojes
que regresan a nuestro tiempo
tiempo de morir.

Lucifer juega a la neuronal
urbanización de los sentimientos
Alejandría vive
vive en mí.

Tarda tu llegada.

Bailan en el aire ternuras desesperadas
sin saber dónde ir
juicio que no juzga
corazón que late suspiros
vendaval para uno mismo.

En los pies
del esfuerzo
sangra la despedida
el adiós de lo vano
del polvo-del-tabaco-del miedo.

La muerte nos cogió dormidos
nos llevó en sueños de pasión
dilató en las membranas el despecho.

Vagabundean ríos de letras
en la pizarra/
Hormiguean en el techo
los sueños/
Se abre y se cierran las puertas
del pasado/
Auscultándome las piernas
debajo del vestido/
Nuevo vello brotando por los
poros abiertos/
Humedecen mis lágrimas las de un tiempo
sábanas blancas/
Enrojece la luna
en mis ojos/

(YA VIENE EL TREN A LLEVARME LEJOS)

Cloquean en el agua
los sapos/
Los mosaicos marrones
adornan mi casa/
La vergüenza viste
mis desnudeces/
El recato involuciona
mi libertad/

POÉTICA

Descubrir la lujuria
el sueño del infortunio
el suero de lo sagrado
de lo imposible.

Salir a la calle y fumar
caminar descalzo
examinarte el vientre
no llorar al verte solo.

Montarte en tu bicicleta
de los sueños
llenarte la mochila de recuerdos
y largarte
volverte uno con el viento.

Ver la vida
y no tocarla
coger tu dolor
morderlo con rabia
comerte con desgano maíz.

Jugar con la luz
atravesar el sol
dejarte caer
rascarte los pies.

Tomar tus flores y pintarlas
no dejarlas marchitar
escupirle al cielo y renegar de él
pelear con Dios
y no morir.

Quebrarte con el amor
dormir con él y olvidar
que fue tu enemigo
sembrar caricias
pararte frente al espejo
recordar el pasado
beber vodka
sentirte bien
sentirte mal.

Ya vienen las grullas
las ambulancias
los aeroplanos
el ejército
el fraude
el prozac
la revolución freudiana
la bandera gringa
y el rostro de algún politiquero
moralista
símbolo patrio de la nación.

Vienen las balas perdidas
y el crujir de las metralletas
el llanto de los niños
la anemia
el miedo
la aspirina
en el sincope cardiaco
en el indio
por cuyas venas corre rabia
y tristeza

VIE-NEN
las golondrinas
y las flores de muerto
el sonido triste de la chirimía y
el canto lagrimeante
de una mujer
ya viene una cúpula macroeconómica
militar
y mortuoria.

Vienen rascando las paredes
vienen aullando
mordiéndose las uñas
lamiéndose los pies.

Ondas de luz y calor
enorgullecen
se imaginan
se expanden
“Sos como un Dios”
y como un perro
de dientes amarillos.

Te gusta la yerba
y te gusta el sol
la angustia
no te fatiga
te provoca eructar
la vida y su dignidad.

Cuelgas
de un árbol
botas tu cabello
y tu piel
en un charco de semen
que te asfixia
que te domina.

Luz cándida
demoniaca
sos la fracasada
que inhala mi frío
sos el colchón
de mis golpes.

El puente
que me empuja
y puja
hacia la verdad
hacia el dolor.

Sos como un caballito
de ajedrez
ya no sos de cristal.

Es acá
que las flores nacen
que los barriles vuelan
que los autos se estrellan.

Cómo imaginar el futuro
de la humanidad
sin el caos.

Es acá
que tu vientre
estalla
implosiona
se des-hace
se derrama.

Es aquí justamente
donde
Carlitos
Sufre
sus primeras pesadillas.

Él está soñando
con pistolas
y con rejas
pulsera de metal
caricias sangrientas
que le arrancan de la lengua
la verdad
una verdad falseada.

Y se repiten en su cabeza
los gritos de la maestra (miss para los
educados, seño para nosotros)
¡fuera del salón!
¡Fuera!

Qué triste la noche
del cielo poco poblado
en la memoria que palpita
porque el amor no es fugaz.
Lívida, así es cómo te dibujas tras
aquella ventana/
te soy sincero, es que te quiero y
no me muero/
no del todo
las luces van y vienen
danzan entre sí
chocan sólo con tu nariz…

El sol
va tiñendo ya
mi sombra
de negro en la arena.

El mar
va jugueteando ya
con mis dedos
limpiándome los pies
del dolor.

He ido
difuminando huellas
en el tiempo.

La sal
que sacude
a la cúpula pulmonar
–y penetrar–

He ido
respirando sueños
en la playa aquella
que me vio caer.



lunes 27 de abril de 2009



Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque procuramos enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.
Ofrecemos pues la tercera entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto
que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).


DE VEZ EN CUANDO HABLO CON ELLA (2006)

ALEJANDRA SOLÓRZANO

Alejandra Solorzano (1980). Invención maravillosa. “Ella no es la ola que golpea la roca, es de carne y hueso”. Retorno. Rosa María Castillo Villatoro. Mariquita. Dos bancos azules del Roca Negra. Parque Central. Piso 16. Tafi, gata pinta. Jardín de luicecitas. Tren de Managua. Santa. Blue. Maritza me enseñó a leer y a escribir. Algodón de azúcar. Perraje rojo. Muchos adioses. Flor de caña. Luna. Cardamomo. Verde Hamlet. Sirena de Chinautla. “¿Quieres devorarte mi corazón?” Salomé. Pichoncjto. Viento. Teatro. Virgen de la Soledad. Vela morada con cera de abeja y polvo de oro. Special K. el Centro. Los gatos. Mi cama, mis sueños y sus no invitados…

de vez en cuando hablo con ella

Alejandra Solórzano

Segismunda

Dentro de una jaula una mujer
en cuclillas se mece.

De vez en cuando
escoge una mueca
y la exhibe en su boca.

La jaula que la aguarda
no es un obstáculo,
sólo un socrático espejismo
de lo que en sueños se ríe.

***

Salió.
Su cabello temblaba. Locomoción de combate.
¿La razón…?
Se adelanta a la espera del silencio.
A observar sobre el borde un deseo genital sepultado.

—Ya vine… hoy gané un duelo.
(Camina al centro de su cuarto. Se regala a sí misma una reverencia. Trae aún la flor que llevaba entre las manos)
—Dije que hoy gané un duelo.
(Se aplaude. Revienta la flor entre la euforia y algo que no entiende)
—La verdad, como traspasar la puerta con una flor sin destinatario.

***

Es ficción que todo alguna vez cesa, pero alguien me olvida.

Sonido a papel roto.

—Ya nos tenemos que ir…
di algo, maldita ave muda
¡¿viento o caballito de carreras?!
—Un ancla, por favor…

(La Virgen de la Soledad
alza su banderita a cuadros)

***

(Ella, sentada en un parque de azulejos. La luna observa, después de largas horas, bosteza. Hace mutis por la derecha)

—Emprendió la retirada…
y dicen que no se vale llorara ni escribir en muros ajenos.

***

Se lanzó a cielo abierto.

Bailo con él… esquivo su boca.
Rieron, ella además con ternura.
Él calló.

Ella y sus taconcitos mostaza:
—El dolor… sin sol, sin algodón de azúcar
(qué tiene de asombroso
inconmovible lo mira) ¿Llorará?
Esgrime un leño, lo obliga a partir.

Reina del Parque y sus revelaciones.
Por cierto –repara–, ya no vienen los niños a nadar en la fuente.

***

Ninguna voz más sensual,
Más obscena que la trompeta de Armstrong.

La trompeta: —blue, blue, blue…

Sí, como las burbujas de mis sueños.

Lady pequeñita, canta:
—Through you found someone new I’ll always love you…

(Sobre ella caen pétalos, en cámara lenta y luz de cabaret. Los All-Star amarillos no combinan. En realidad nada, como siempre. Glamour… Sopla burbujas con arito, jabón y boquita en color rojo)
—¿A quién le canta?

–Telón–

***

K, no me gusta la incertidumbre,
los vagones no me alejan.
Luego no saber hacia dónde vuelan,
me refiero a la piel, a los pedazos.

K, la pregunta es ridícula,
¿verdad que no soy como una margarita?

Me miras y no respondes,
igual abordamos.

El viento es un carnicero
¿Sabes cuánto tiempo ha pasado?

Eres una llamita negra,
el viento te ha hecho arder.
Mira, mi pelo también es uh incendio.

Sigue llameando.

Te conozco K,
eres el mismo desde hace 25 años,
no te preocupes, aún conservo los ojos.
Cuando esto termine… nos deslizaremos y ya.

De cualquier manera,
la quietud no es menos violenta.

***

Descubrir que la vida también era un globo
que desaparece entre las nubes.
Julio Serrano

El tiempo es ágil, ella también.
La hice explotar mientras nos cantaba.

Pequeño numen rojo disuelto entre las
sábanas.
Árbol expulsado.

Sentimiento de espanto.
Sentimiento de espanto.
Sentimiento de espanto.

Sin saber decir adiós a un amor proscrito.

***

Llorar sin pudor al despertar,
mientras me hago el desayuno
y en el baño de un restaurante
de comida rápida.
En la camioneta
y antes del ensayo.
Comiendo algodón de azúcar
y frente al espejo.
Bajo la regadera
y antes de dormir.
Tratando de leer
y escuchando a Bersuit.
Después de las viditas
y al cerrar la puerta.
Y al abrirla…

(sin piedad extinguir el día)

***

Sin recato,
sin modestia
ni decoro.
Sin decencia,
sin respeto
ni prudencia.
Sin cordura,
sin discreción
ni mesura.

Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.

Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.

Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.

Sin contarlas

Llorar sin pudor.
Llorar sin pudor.

Pues Alicia navegó sobre sus lágrimas.

***

Levantarme,
exhalar plumas,
buscarme en el reflejo de la cucharas
y alargarme en los botones del ascensor.
Inventar nombres para lo muerto
y volverme invisible si tocan la puerta.
Preparar café con cardamomo
y jugar con las sombras de mis brazos.
Consolar al viento que me discute en la ventana
y después diluirme en el silencio.
Dibujarme en la pared para dejar una constancia
y por la noche ejecutarme,
hundirme en la cama.

En tanto, mi otra se posa en la orilla
y me prepara el mástil y las velas.

Despide con sutiliza a cada una de mis sombras.

***

En la Plaza del centro,
hay una estatua de sal.
El viento
–nada más que el viento– le hace justicia.

¿Acaso alguien más sabe de amor?

***

¿Recuerdas aquella caricatura del fantasma que fuma un habano, sopla rosquillas de humo y las remoja en su café…?

No importa.
Es de noche, ya dormiré.

(En vigilia)

Pero, si tan solo fuera posible soplar corazones…

***

En todo caso refiérase a Quevedo.

Oprobio, pues perdí la cuenta:

POLVOS SERÁN, MAS… –¿Cuántos
ENAMORADOS?

***

A foxy lady pretty face

Sueña burbujas azules y, a million
days with you.
Ella y J. Hendrix, donde quiera que esté,
saben
que los sueños, sueños son.

***

lunes 6 de abril de 2009


Hace un tiempo cayó en manos de los negacionistas (L y P) parte de la obra de un colectivo poético guatemalteco llamado Folio 114. Pese a ser pequeños libros de poesía la impresión que nos causaron fue enorme. Alentadora. Uno no espera encontrarse tanto en común con quienes tiene tan lejos/tan cerca. De manera que los grandes negadores (nosotros) con toda tranquilidad podríamos afirmar que teníamos entre manos un buen hallazgo, de esos que casi siempre nos llegan por casualidad y que no agradecemos con justicia –aunque procuramos enmendarnos. Por más que intentamos contactar a alguno de los integrantes, no fue posible: la paradoja de las telecomunicaciones.
Ofrecemos la segunda entrega de estas obras (transcritas en su integridad, en un intento de difundir el gusto que estas letras y las sensaciones transmitidas y compartidas nos han procurado).